Uncategorized

OMS, Carne y Cáncer

¿Por qué la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la carne procesada como cancerígena para los seres humanos y la carne roja como probablemente cancerígena?

La OMS realizó un comunicado en octubre de 2015 en el que clasificaba a dos tipos de carnes en la lista de agentes cancerígenos para el ser humano: carne procesada y carne roja. Esta decisión causó mucho revuelo, como era de esperar. La industria cárnica no tardó en arremeter contra esto, así como también muchos nutricionistas y profesionales de la salud ¿financiados? ¿sesgados? A día de hoy, todavía se sigue poniendo en tela de juicio aquella decisión que pretendía, y pretende, salvar aproximadamente unas 34.000 muertes por cáncer al año, según las estimaciones del Proyecto sobre la Carga Global de Enfermedad.
Una de las críticas más recibidas por este comunicado fue que la evidencia que se encontró fue limitada, tal y como señaló la OMS en su aviso, pero no por ello desechable. Hay gente para la que 34.000 vidas de seres humanos cada año no es evidencia suficiente.
Existen muchas personas que no tienen conocimiento sobre el ámbito profesional y científico de la salud. Entonces, sí ven en un programa de TV a un/a nutricionista decir que la OMS exageró al dar ese paso (ha pasado varias veces), se lo creen, sin más. Así que, vamos a intentar desglosar todo el esto de la carne roja y procesada y su agente causal (en el caso de la carne procesada) el cáncer. Pero antes vamos a explicar qué es carne roja y qué es carne roja y qué es carne procesada:

  • Carne procesada: carne que ha sido transformada a través de salazón, el curado (sí, aquí entra el jamón), la fermentación, el ahumado u otros procesos para darle sabor y aumentar su conservación. Vamos, fiambre de toda la vida. En este caso se clasificó a la carne procesada en el Grupo 1. Aquí se incluyen agentes con suficiente evidencia científica para determinar que causa cáncer. La declaración fue que la carne procesada causa cáncer colorrectal (cáncer de colon)
  • Carne roja: es toda carne muscular de los mamíferos. Incluyendo: res, ternera, cerdo, cordero, caballo y cabra. Aquí el agente se incluyó en el Grupo 2, como probablemente cancerígena. La evidencia limitada aquí mostró una relación positiva entre en consumo de carne roja y el cáncer colorrectal. Limitada significa que no se pueden descartar otras explicaciones. Pero la evidencia mecanicista encontrada fue fuerte, tranquilos/as, más abajo explicaremos que significa esto.

¿De dónde se sacó todo esto la OMS?

La OMS trabaja estrechamente con muchas de sus entidades para favorecer una salud óptima y alcanzable a todo el mundo. Una de estas entidades es el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés). Esta organización, especializada en investigaciones oncológicas, se trata de un instituto de investigaciones multidisciplinarias que cuenta con expertos en epidemiología, laboratorio, bioestadística y biomedicina. Para el estudio de la carcinogenicidad de la carne procesada y roja, se reunieron más de 20 expertos de 10 países diferentes. Escribieron una monografía de más de 500 páginas donde explicaron cómo realizaron su investigación, con todas y cada una de las referencias de estudios científicos en los que se basaron. Fueron cientos de estudios en humanos (Cohorte, Casos-Control y meta-análisis) y animales. Se estudiaron para distintos tipos de cáncer, y la evidencia fue clara para ellos en el cáncer de colon y un poco menos clara para el de estómago.

Para muchos profesionales, el que no hubiera entre esos estudios Ensayos Clínicos Aleatorizados (ECA) fue la guinda de su pastel, con la que pudieron señalar y criticar esta decisión, ya que se piensa que los ECA son el mayor nivel de evidencia científica que existe, por la intervención y aleatorización, porque es el tipo de estudios que más sesgos puede evitar (siempre y cuando esté bien diseñado) y que solo este tipo de estudios pueden establecer una relación causal entre agente de exposición y enfermedad. Sobre todo, esta última creencia está totalmente equivocada.

A continuación, os vamos a explicar, intentando que lo entendáis todos/as, que es un ECA y qué es lo que va a determinar la causalidad con los criterios pertinentes.

¿Qué es un ECA?

Normalmente, se espera que, según la pirámide de la jerarquía de la evidencia, un meta-análisis de Ensayos Clínicos Aleatorizados sea el súmmum de la causalidad. Un meta-análisis, en líneas generales, es el estudio de muchos estudios científicos que investigan lo mismo y comparten metodología jerárquica. En un ensayo de este tipo, a diferencia de los estudios prospectivos de cohorte, los investigadores intervienen aleatorizando al grupo control y el de intervención. Por ejemplo: indicarían al grupo A que comiera más de 3 raciones al día de carne procesada y al grupo B que ingiriera menos de 3 raciones, o ninguna ración, de carne roja y/o procesada al día, durante… ¿10 años?

Bien, ¿ahora entendéis por qué no hay ensayos de este tipo con la carne roja y procesada? En primer lugar, dudamos que un comité de ética apruebe la exposición prolongada a un agente cancerígeno y a otro probablemente cancerígeno. Con esta misma tesitura nos encontramos con el humo del tabaco, no existe ningún ECA que demuestre causalidad entre el humo y el cáncer de pulmón y no vemos a ningún/a profesional recomendando fumar a diestro y siniestro ante la falta de evidencia científica “de mayor calidad”. También hay que decir que no lloverían los voluntarios en estos estudios, claro. 

En segundo lugar, los estudios de este tipo no tienen tantos fondos como para financiarse 10 años, sería una bestialidad de dinero que nadie va a poner. No hay ensayos de intervención sobre el cáncer y la carne roja y
procesada, ni, seguramente, los habrá nunca.

Para inferir causalidad en las ciencias de la salud, se necesitan varias líneas de evidencia que sumen sus puntos fuertes, y utilizar unos criterios que os vamos a exponer a continuación.

Criterios de causalidad de Sir. Bradford Hill

Aunque el IARC tiene sus propios criterios para establecer causalidad, se asemejan a los criterios que estableció Sir Bradfor Hill (BH) para establecer una relación causa-efecto. Como ya hemos comentado, sentar cátedra con solo un estudio de intervención, y negar la evidencia porque no lo haya, solo demuestra una falta de conocimiento de la evidencia científica y su método. Por ejemplo, para el caso de la carne procesada, el IARC se basó en más de 400 estudios entre los que pudo establecer causalidad según los criterios.

Los criterios de BH, con la asociación a la carne roja y procesada:

Fuerza de asociación: cuanto mayor sea el tamaño del efecto más se apoya la relación causal. La asociación indica un leve aumento del riesgo de padecer cáncer en un alto consumo versus un bajo consumo.

-Consistencia: apoya una relación causal que estudios epidemiológicos con características diversas muestren una relación constante entre variables. Aunque en las europeas no, las asociaciones con el cáncer sí son evidentes en las cohortes americanas

-Especificidad: Es mas probable que la relación sea causal si la exposición solo causa enfermedad o la relación es independiente de otros factores (criterio débil). Tras hacer ajustes de factores dietéticos o de estilo de vida, las asociaciones siguen vigentes en las poblaciones de alto consumo.

-Temporalidad: la exposición debe preceder al inicio de la enfermedad para que sea causal. (criterio fuerte) Los participantes de los principales estudios prospectivos están libres de la enfermedad al inicio del mismo. 

-Gradiente biológico: se apoya una relación causal si se observa una relación dosis- respuesta. Este criterio puede ser imperceptible debido a la hormesis. Se observa un riesgo relativo creciente e intervalos de confianza ajustados a mayor dosis de exposición (ingesta)

-Verosimilitud biológica: se apoya en los mecanismos biológicos por los que se da la asociación, puede ayudar a establecer causalidad. (Criterio débil y prescindible) Diversos efectos del hierro hemo, los nitratos, los nitritos y los subproductos de los métodos de cocción parecen ser los mecanismos biológicos de la carne roja y procesada.

-Coherencia: la relación causa- efecto debe tener sentido analizando todas las líneas de evidencia en conjunto para que se apoye la relación causal. Resultados específicos y los estudios mecanicistas respaldados por los análisis de los componentes dietéticos nombrados anteriormente, apoyan la coherencia.

-Experimentación: la evidencia obtenida de la manipulación experimental puede apoyar la relación causal. Estos subproductos pueden producir efectos sobre factores que incluyen carcinogénesis.

-Analogía: si existe fuerte evidencia de una relación, se pueden aceptar otras por analogía. Como sabemos la carne roja es potencialmente cancerígena, de igual forma la carne procesada, independientemente de la fuente, es similar nutricionalmente a ésta, por lo que podría ser cancerígena.

En el mundo de la nutrición y evidencia científica, al contrario que en el mundo social, las comparaciones son buenas y muy necesarias. A la hora de determinar la mejor alimentación para ti y para tu familia o seres queridos, saber si existe un alimento que tiene mejor evidencia científica en cuanto a salud, es vital. Con esto queremos decir que ni necesitas comer carne ni ningún tipo de alimento de origen animal, pues cuando los comparas con los alimentos vegetales integrales, la evidencia nos muestra que estos últimos salen mejor parados. Y colorín colorado, este post se ha acabado. Ahora…

Tú decides…

Post colaborativo con Laura Estellé (Nutricionista especializada en patologías digestivas y dieta «plant based»)

Referencias:

  1. https://www.who.int/features/qa/cancer-red-meat/es/
  2. https://sigmanutrition.com/red-meat/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *