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«Cada uno dice una cosa»

Esa es la frase que más me duele desde que decidí adentrarme en esta profesión. Lo cierto es que, durante mucho tiempo yo también lo pensé, así que, entiendo perfectamente la confusión que puedas tener sobre el mundo de la nutrición. Este es un mundo peculiar, mueve billones de dólares al año y, obviamente, tiene un único objetivo: generar más ingresos.

Ahora, que sé un poco más de todo este entramado, veo que el lío que nos hacen a todos/as (profesionales y no profesionales) es tan enrevesado que me parece hasta utópico que un día podamos saber todos/as qué es lo que más se acerca a la verdad. Voy a intentar explicártelo con un ejemplo para que lo entiendas, y después iremos a la raíz: la ciencia.

Vamos a imaginarnos escalando una cuerda, a lo bombero/a cachas y en forma, e imagínate que en esa cuerda está la información que nos llega, y para llegar a la cumbre de la información, hay que treparla entera. Hay muchísima gente que no es capaz ni siquiera de despegar los pies del suelo y quedarse colgando unos segundos, ese es el primer nivel, donde situaríamos a las noticias en televisión, radio y prensa (generalmente). Aquí podemos escuchar basuras de todo tipo en programas mañaneros que como norma general no tienen ni idea de lo que están diciendo, incluiremos aquí también a toda la gente que se lo cree y lo propaga.

Ejemplo: un estudio demuestra que beber agua con limón desintoxica el organismo

Si nos gusta un poco el tema de la alimentación y nos interesa la salud, podemos indagar un poco más e intentar subir un trozo más de cuerda, y lo conseguimos. Vamos al segundo nivel de información donde encontramos libros, blogs, redes sociales…etc. Aquí dependerá de nosotros si intentamos otro empujón más y seleccionamos a las personas que están detrás de esas pantallas y que nos transmiten información. Si lo logramos, ya estamos en un nivel más superior y has conocido divulgadores/as científicos.

La ciencia y su método, a día de hoy, es el camino más directo y fiable con los conocimientos que posee el ser humano para demostrar algo. Ese algo, a parte de ser demostrable, debe ser falsable, lo que quiere decir que podemos rechazar que todas las paredes del mundo son blancas, observando una que sea verde, por ejemplo. Así, para las Enfermedades No Transmisibles (ENT), el método científico nos acerca a despejar incógnitas sobre sus causas y sus posibles profilaxis.

Una persona fuerte podría dar una brazada más y subir un poco más la cuerda, ya casi se ve el final y eso le motiva. En este nivel nos encontramos la ciencia, ir a la base de donde sale toda la información sobre medicina, salud, no está nada mal, ¿eh? Aquí podemos leer los estudios científicos y ver por fin la información tal y como la pone la ciencia. Aquí quería llegar yo, acompáñame:

Os acordáis de que el negocio de la alimentación mueve billones y billones de dólares cada año, ¿no? Pues si piensas que va a dejar que puedas leer estudios científicos que digan que la mitad de los alimentos que venden te hacen enfermar y son causantes millones de muertes cada año, la llevas clara, al menos fácil no te lo van a poner. Aguanta, ya queda poco.

La prestigiosa revista médica y científica «The Lancet», en 2013, publicó un artículo (1) en el que, claramente, despejaba cualquier duda sobre quién sí y quién no debería tener potestad en cuanto a temas de nutrición y salud, al menos en políticas públicas. Y lo cierto es que acertó mucho :

Evaluaron la eficacia de la autorregulación, las asociaciones público-privadas y los modelos de regulación pública de la interacción con las industrias del tabaco, el alcohol y los alimentos y bebidas ultra-procesadas, y llegaron a la conclusión de que las industrias de los productos insalubres no debían desempeñar ningún papel en la formación de políticas nacionales o internacionales sobre las ENT.

En este artículo se habla de cómo la industria tabacalera contrató médicos para publicar artículos confusos que pretendían negar el vínculo entre el humo del tabaco y el daño que causa. De la misma manera, empresas de la industria alimentaria sesga la información para confundir a todo el público, profesionales y no profesionales.

Esto da que pensar, mucho. Si has llegado hasta esa altura de la cuerda, sabrás que la industria privada (de la alimentación) financia muchos estudios científicos, normalmente para que los resultados bailen a su favor. Esto, en principio, no es nada contraproducente, ya que muchos de estos estudios están diseñados de un modo que los resultados y las conclusiones caminen a favor de todo el estudio, así que tampoco se les puede culpar, ya que hacen lo mismo que los demás estudios científicos. Pero aquí, esta revista, con este pedazo de artículo, nos dio la solución un dilema que nos ha acompañado desde el principio… y es que, existen estudios científicos financiados con fondos públicos, aunque son menos, pero sí existen, por lo tanto, si hay dos estudios que han investigado lo mismo, pero con resultados diferentes, aquel de los dos que esté financiado con fondos públicos deberá prevalecer SIEMPRE.

¡Ay, es verdad! todavía queda un nivel, se me había olvidado. Para dar el último empujón y llegar a la cima, donde se encuentra la raíz de la información, puedes y debes saber analizar e interpretar estudios científicos, pero sobre todo, tener unos conocimientos mínimos de estadística. Yo llevo tiempo intentado aprender sobre todo esto, que no es nada fácil, pero me permitirá llegar al final de la cuerda.

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